lunes, 16 de febrero de 2009

Jesús me ama


“Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos”
(Mateo 18:4; véanse los versículos 1–5). "Liahona Marzo 2008"

viernes, 13 de febrero de 2009

Autodominio

La altura del éxito de un hombre se mide por su autodominio… El que no puede establecer un domino sobre si mismo, ningún dominio tendrán sobre los demás. Aquel que se domina a si mismo, será Rey.
El milagro del Perdon.

jueves, 12 de febrero de 2009

Reverencia - Tiene enorme impacto en nuestras vidas

"La verdadera reverencia es una cualidad vital, pero una que está desapareciendo rápidamente en el mundo a medida que las fuerzas del mal extienden sus influencias. No podemos llegar a comprender plenamente la potencia para el bien que podríamos ejercer si los millones de miembros de la Iglesia verdadera de Cristo sirvieran de modelos de una conducta reverente. No podemos imaginar el número adicional de vidas en las que podríamos influir. Y tal vez, de más importancia aún, no podemos prever el enorme impacto espiritual que tendríamos en nuestra propia familia si nos convirtiéramos en las personas reverentes que debemos ser."(Pte. Spencer W. Kimball,
Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, pág. 181)

Amor - Cambia el corazón del hombre

"El amor es la única fuerza que puede borrar las discrepancias entre las personas, que puede sanar las relaciones humanas destrozadas por el rencor. El que enseñó esa verdad sempiterna del modo más hermoso fue el Hijo de Dios, el modelo perfecto y maestro del amor. Para que el mundo mejore, es indispensable que el proceso del amor cambie el corazón de los hombres. Eso podremos lograrlo si nos olvidamos de nosotros mismos para dar nuestro amor a Dios y a nuestros semejantes, y si lo hacemos con todo nuestro corazón, y con toda nuestra alma y con toda nuestra mente."
(Pte. Gordon B. Hinckley, Liahona agosto 1984, pág. 5)

Templo - El corazón del plan de salvación

"El templo es la casa del Señor. La base de toda ordenanza y convenio del templo, el corazón del plan de salvación, es la expiación de Jesucristo. Toda actividad, toda lección, todo lo que hacemos en la Iglesia señalan hacia el Señor y Su Santa Casa. Nuestras labores de proclamar el Evangelio, perfeccionar a los santos y redimir a los muertos conducen todas ellas al templo. Cada santo templo es un símbolo de nuestra calidad de miembros de la Iglesia, es una señal de nuestra fe en la vida después de la muerte y constituye un paso sagrado hacia la gloria eterna tanto para nosotros como para nuestros familiares."
Elder Rusell M. Nelson, Liahona julio 2001, pág.37